El infierno sufrido este miércoles en el aparcamiento subterráneo de la calle de los Lilos, 6 bis, en Alcorcón es inenarrable. Pero el testimonio de los propios bomberos que sobrevivieron y que despidieron el jueves a los dos compañeros fallecidos , Jesús Aguilar Rodríguez, nacido en 1986, y Sergio Benavente Molero, de 1991, es muy ilustrativo. ABC ha accedido al relato de uno de ellos, de los que estuvo allí esa tarde. «El incendio ha saltado a las tres y pico y han enviado un mensaje pidiendo urgentemente a todo el operativo que viniera al parque», explica el técnico en extinción de incendios del Ayuntamiento de Alcorcón. Explica que el suceso era en un garaje no excesivamente grande [de unos 400 metros cuadrados, en el primer sótano], con un Porsche«. Aunque al principio, sobre el terreno, se pensó que era un vehículo híbrido e incluso que el turismo de lujo había chocado con otro que salía en la rampa, realmente era un Taycan eléctrico y con los mandos de las marchas adaptados al volante, tras haber sufrido el conductor un ictus que le impedía conducir con pedales. El vehículo, de color verde, está valorado en unos 100.000 euros. Entraron entonces dos binomios [trabajan por parejas, como los policías, por ejemplo]: «Se han producido unas explosiones y han derribado un muro y unas puertas. Les ha cortado la progresión con el mangaje. Ha habido algunos que han tenido suerte y han encontrado accidentalmente la salida; pero otros no lo han conseguido. Uno [Jesús], porque la explosión le ha dado de lleno, y el otro [Sergio], que era el bombero número 5 y estaba haciendo la instalación de mangueras, había salido. Pero ha vuelto a entrar cuando ya no le quedaba aire. Se habrá desorientado y... Un desastre, un desastre». Hubo un tercer efectivo, Guillermo, que fue trasladado en estado crítico a la unidad de Quemados del hospital de Getafe. Las primeras horas, tras sufrir la abrasión en el aparato respiratorio, su vida pendía de un hilo. Ayer, seguía evolucionando de manera positiva. También este viernes, la Brigada de Policía Científica de Madrid pudo acceder al estacionamiento, unas 40 horas después de la tragedia. Antes, fue imposible. Utilizaron, entre otros medios, un robot con forma de perro, tecnología puntera especial para entrar en lugares peligrosos y captar imágenes; como la del Porsche, totalmente abrasado. Realizó un mapeo previo para luego acceder los agentes con total seguridad.