La primera mitad del
Barça-Real Madrid en la final de
Copa del Rey ha tenido varias acciones polémicas con el vasco
Ricardo de Burgos Bengoetxea como máximo responsable arbitral y el asturiano
Pablo González Fuertes al frente del
VAR. Los culés reclamaron dos penaltis y el
Madrid pudo haber tenido uno a
Vinicius por falta de
Iñigo Martínez pero el brasileño había partido en fuera de juego.
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