Al ministro no le cierran las cuentas ni con los dólares del FMI y ya anticipó que prepara un blanqueo virtual que violaría la ley y los tratados internacionales contra el lavado de dinero. Los riesgos son evidentes: destruiría la capacidad estatal de cobrar impuestos, dejaría abiertas las puertas al crimen organizado y los que usen sus dólares “sin justificar” quedarían expuestos a futuras persecuciones