Estallido social: Suprema confirma sentencia contra capitán de Ejército por muerte de Romario Veloz
La Corte Suprema rechazó el recurso de queja en contra de la sentencia que condenó al capitán de Ejército, José Santiago Faúndez Sepúlveda, a la pena única de 15 años de presidio, en calidad de autor del delito consumado de violencia innecesaria causando muerte en el marco del estallido social en La Serena.
El capitán Faúndez fue sentenciado por los hechos represivos que ocasionaron la muerte del ciudadano ecuatoriano Romario Wladimir Veloz Cortés, además de dos delitos consumados de violencia innecesaria causando lesiones graves a Rolando Alberto Robledo Vergara y César Antonio Véliz Cortés, ilícitos cometidos el 20 de octubre de 2019, en la ciudad de La Serena.
En fallo unánime, la Segunda Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros y ministras Manuel Antonio Valderrama, Leopoldo Llanos, María Teresa Letelier, María Soledad Melo y el abogado (i) Eduardo Gandulfo– descartó falta o abuso grave en la sentencia dictada por la Corte de Apelaciones de La Serena, que rechazó el recurso de nulidad deducido por la recurrente.
El 9 de enero de 2024, la Corte de Apelaciones confirmó la sentencia del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de La Serena, que condenó al capitán Faúndez Sepúlveda a la pena única de 15 años de presidio efectivo, y a los soldados conscriptos Carlos Javier Robledo Olguín y José Andrés Arenas Mancilla a 10 años y 5 años de presidio, como autores de los delitos de violencia innecesaria causando muerte y violencia innecesaria causando lesiones graves.
Los hechos acreditados
El fallo de primera instancia dio por acreditado, más allá de toda duda razonable, que mientras estaba vigente el estado de excepción constitucional de emergencia declarado por el estallido social, el capitán de Ejército, José Santiago Faúndez Sepúlveda, asumió como comandante de la Unidad Fundamental de Emergencia (UFE N°1) a fin de materializar la presencia militar en el área para velar por el orden público y precaver daño o peligro para la seguridad.
En dicho contexto, a las 18:08 horas del 20 de octubre de 2019 aproximadamente, desplegadas las secciones de la UFE 1, mientras se desarrollaba una manifestación que se desplazaba por la Ruta 5 Norte, algunas tiendas del mall Plaza La Serena comenzaron a ser saqueadas, razón por la cual el capitán Faúndez Sepúlveda ordenó la conformación en cadena de tiradores de las escuadras militares, situación que disuadió a quienes se encontraban sustrayendo especies.
Sin embargo, a pesar de haber conseguido el objetivo del despliegue militar, el capitán ordenó sucesivamente el avance de las líneas en cadenas, incorporándose otras escuadras.
Fue así como a las 18:13 horas aproximadamente, José Santiago Faúndez Sepúlveda instruyó a los soldados a su mando abrir fuego con los fusiles que portaban: SIG calibre 7.62 y Galil calibre 5.56, los que se encontraban, principalmente, con munición de guerra y, en menor proporción, munición de fogueo, apuntando en dirección a los civiles que se mantenían en el lugar.
En la sucesión de disparos, aproximadamente a las 18:15 horas, el conscripto Rojas Barrera disparó una munición real con su fusil SIG, que impactó a Rolando Alberto Robledo Vergara, provocándole lesiones de carácter grave y necesariamente mortales, sin socorro oportuno y eficaz, quedando con una deformidad física permanente y discapacidad funcional que lo incapacita para el trabajo.
Cuando la víctima era asistida por un grupo de civiles, el capitán Faúndez Sepúlveda en conocimiento que se encontraba una persona herida, omitió brindarle primeros auxilios, ordenando el repliegue de las escuadras.
Luego, a eso de las 18:22 horas, en conocimiento que sus subalternos habían disparado con munición real y mantenían las armas apuntando en dirección a los civiles, dio una segunda orden de fuego.
A consecuencia de lo cual el soldado conscripto Robledo Olguín disparó el fusil Galil cargado con munición de guerra, impactando a la víctima Romario Wladimir Veloz Cortés, ciudadano ecuatoriano que se encontraba de pie en las inmediaciones, provocándole la muerte.
En la última secuencia de disparos, el cabo Arenas Mancilla disparó el fusil Galil cargado con munición de guerra, impactando en la pierna izquierda a César Antonio Véliz Cortés, originándole lesiones de carácter grave que, sin atención oportuna y eficaz, le habrían provocado la muerte.
