El negacionismo y su impacto en la democracia
Agenda Derechos Humanos
“Agenda Derechos Humanos” es un espacio creado para dar seguimiento a temas relativos a derechos humanos que sean relevantes para Chile. Este año 2025, atendido el contexto internacional, se ha decido ampliar la mirada e incorporar aquellos temas de alcance global que tienen incidencia en este campo.
Este proyecto de la Cátedra de Derechos Humanos de la VEXCOM y Radio Universidad de Chile intercala sesiones mensuales a través de la radio (último lunes de cada mes a las 09:30 hrs) y columnas de opinión como la que usted tiene a la vista en estos momentos, publicadas en la página web de Radio Universidad de Chile https://radio.uchile.cl/ y que cuenta con su propio micrositio.
En esta columna de “Agenda Derechos Humanos”, abordamos el impacto del negacionismo en la democracia; además, se da seguimiento a dos situaciones que ejemplifican el actual contexto internacional para los derechos humanos.
Negacionismo y democracia
Las recientes declaraciones de una precandidata presidencial relativa a lo “necesario” del golpe de Estado de 1973 y lo “inevitable” de los asesinatos que le siguieron los años posteriores, han reabierto con fuerza la discusión sobre el compromiso con el Nunca Más de quienes postulan a dirigir el país y renueva el debate sobre los alcances del negacionismo y su impacto en la democracia.
Es evidente que el negacionismo ha estado presente en el país desde el día mismo del golpe de Estado. La sola negación de los casos de desaparición forzada, incluso ante organismo internacionales, fue una forma atroz de negacionismo. Ahora bien, negar las atrocidades era imposible y la evidencia levantada y expuesta al mundo por los sobrevivientes, sus familiares, las organizaciones de derechos humanos y la comunidad internacional acreditaron que el horror denunciado era una cruel realidad.
Es así como, se dio paso a una segunda etapa del negacionismo, que se basó en minimizar la situación con la excusa reiterada por años sobre el supuesto carácter “aislado” de las violaciones de derechos humanos en Chile. La idea de que estos crímenes correspondían a “excesos” imposibles de evitar fue sostenida por años, pero esta cayó por la evidencia de que las violaciones en Chile, desde el mismo día del golpe de Estado, tuvieron un carácter grave, masivos y sistemático.
Luego, se intentó una tercera forma de negacionismo que busca justificar las violaciones de derechos humanos bajo la idea de que estábamos en una “guerra civil” y, por tanto, las violaciones de derechos humanos eran inevitables y justificadas. Es evidente que esta tercera línea argumentativa no resiste el peso de los hechos. En Chile no hubo guerra civil, lo que hubo fue una masacre, como lo ha descrito el profesor Manuel Guerrero, basada en una política de terrorismo de Estado, donde se usaron las violaciones de derechos humanos no sólo para mantenerse en el poder, sino que estuvieron dirigidas a evitar cualquier oposición al modelo que se impuso en Chile.
La pregunta relevante es ¿cómo a más de cincuenta años del golpe de Estado y luego de más de tres décadas de democracia sigue vigente el discurso negacionista en Chile? Esto puede tener varios niveles de análisis, pero en esta columna nos interesa explorar una idea y es que el negacionismo vigente en Chile es consecuencia de la ausencia de una política de memoria y de la impunidad que se consolidó en democracia.
Efectivamente, para que una política de memoria sea exitosa y aporte a consolidar un compromiso con el Nunca Más a las violaciones de derechos humanos, se requiere un conjunto de medidas destinadas a cumplir tres objetivos. El primero, es el conocimiento de los hechos, esto es, saber qué ocurrió, cuál fue su alcance y quiénes fueron los responsables de las violaciones de derechos humanos ocurridas en el marco de la dictadura. Segundo, es necesario el reconocimiento de que estos hechos son condenables y que no pueden volver a repetirse, y que las instituciones involucradas deben realizar todas aquellas modificaciones necesarias para evitar que los hechos puedan reiterarse en el futuro. Tercero, se requiere también un fuerte compromiso ético y político en torno a condenar estas violaciones de derechos humanos, no negarlas ni justificarlas, y que a partir de esa condena se adopten medidas eficaces de garantía del Nunca Más. Como es posible apreciar de nuestra historia reciente, poco hemos hecho para que el compromiso con la no repetición de estas graves violaciones sea una realidad en el país.
La impunidad y un silencio cómplice en torno al pasado, obviamente, facilitan que estos discursos negacionistas se impongan en una sociedad que desconoce su historia, y quiénes están dispuestos a repetirla, saben que existe un manto de impunidad en estos hechos que a futuro también puede cubrirlos a ellos. Ese es el gran fracaso de la democracia de los acuerdos, esos acuerdos se construyeron sobre la base del silencio y la impunidad.
En este sentido, el negacionismo es una forma de violencia política frente a la cual se debe reaccionar. Así, los esfuerzos deben estar dirigidos a sus expresiones más duras y revictimizantes, y también deben apuntar a los elementos de mayor profundidad. Es así como el mayor mejor antídoto frente al negacionismo es desarrollar una sólida política de memoria en el país y avanzar efectivamente en la Justicia respecto de las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en el país.
Sin lugar a dudas, una sociedad democrática, no sólo exige elecciones periódicas, libres y universales, sino que requiere de un sólido Estado de Derecho, donde las instituciones sean capaces de controlarse mutuamente y, además, garantizar una efectiva protección de los derechos humanos. En este sentido, cuando se normalizan los discursos negacionistas, lo que se está haciendo es socavar el compromiso con el respeto y la garantía de los derechos humanos. En una democracia donde los derechos humanos no son efectivamente garantizados, lo que implica un compromiso serio con la memoria, se corre el riesgo de qué la democracia termine siendo solo una carcasa sin sustento real.
En momentos electorales, como el que vive Chile, hay dos caminos. Uno de ellos es que se abran los espacios para las voces críticas a los derechos humanos y discursos populistas. El otro camino, es que una elección presidencial y parlamentaria sea el espacio para que todos y todos los que aspiran a dirigir el país se comprometan efectivamente con él Nunca Más, con la memoria y los derechos humanos. Es de esperar que en este proceso electoral vaya por la segunda de estas opciones, no la primera.
Un mundo que sigue en tensión y su impacto en los derechos humanos
En las pasadas columnas de Agenda Derechos Humanos ya hemos señalamdo que este año sería particularmente complejo atendido el contexto internacional. Lamentablemente los hechos nos siguen dando la razón. A continuación, se da seguimiento a dos hechos que muestran cómo el movimiento anti-derechos en el ámbito internacional da nuevos pasos al amparo y bajo el liderazgo del gobierno de D. Trump en los Estados Unidos.
Así, la política de deportaciones implementada por el presidente Donald Trump y, particularmente el envío de personas de origen venezolano a cárceles en El Salvador sigue siendo objeto de preocupación. Hace un mes comentábamos que la agresiva iniciativa del presidente Trump con el apoyo del presidente del El Salvador, Nayib Bukele, de llevar adelante deportaciones de venezolanos acusados de pertenecer a organizaciones de crimen organizado a la cárcel de alta seguridad en San Salvador (CECOT) había sido objeto de una impugnacion judicial que llegó a la Corte Suprema. Desafortunadamente, el pasado 07 de abril, la Corte Suprema de Estados Unidos, en un fallo dividido 5/4, determinó que la medida era constitucional, siempre que se permitiera a los deportados impugnar judicialmente la expulsión.
Dos consideraciones parecen pertinentes y necesarias. La primera, es la gravedad de que un gobierno con profundas expresiones autoritarias como el de D. Trump no tenga un contrapeso efectivo. Es sabido que el presidente de Estados Unidos tiene amplias atribuciones y que, en el caso de Trump, además, cuenta con mayoría en ambas cámaras del legislativo. En consecuencia, control político no es esperable. Con ello, la única opción de un control efectivo era el de la Corte Suprema, que ha representado históricamente muy bien la idea de un control contramayoritario, pudiera poner límites a las desviaciones autoritarias de la mayoría. De ahí que sea particularmente grave que la Corte Suprema se una a la debacle autoritaria del gobierno de Trump. Esta es una pésima señal para lo que puede estar por venir. Quien mejor ha expresado este estado de cosas es la jueza suprema K. Jackson quien, en su voto disidente, termina su argumentación con un comentario desolador sobre la labor de la Suprema Corte, señala la jueza Jackson: “Pero no se equivoquen: estamos tan equivocados ahora como lo hemos estado en el pasado, con consecuencias igualmente devastadoras. Simplemente parece que ahora estamos menos dispuestos a afrontarlo”.
En este escenario, uno puede buscar otras formas de límites al poder. Lamentablente, la prensa (cuarto poder) hoy también vive una crisis. Un claro ejemplo es la crisis en el Washington Post que, bajo el liderazgo de su nuevo dueño, el creador de Amazon, Jeff Bezos, ha cambiado su tradicional política de control al gobierno por una política complaciente con el gobernante de turno. De igual forma, la academia está bajo presión del gobierno e incluso instituciones tan poderosas e influyentes como Harvard han debido enfrentar presiones de la administración Trump.
Así las cosas, como ha ocurrido tantas veces en Latinoamérica, frente al poder concentrado y autoritario no queda otra alternativa que la actuación de la sociedad civil liderada por el movimiento de derechos humanos. Es de esperar que esta vez se pueda detener esta escalada autoritaria que no sólo impacta a USA, sino que tiene impacto global.
Un segundo tema que nos debe preocupar es la escalada genocida en Gaza. Por cierto, luego de semanas de tregua, la violencia del gobierno de Israel vuelve sobre los palestinos en Gaza. Estas semanas no sólo se han reactivado los ataques con su trágica consecuencia de muertes y destrucción, sino que se acrecientan medidas evidentemente genocidas, como son impedir el acceso de la población al agua y alimentos básicos. A ello debe sumarse la reciente declaración del gobierno israelí de que el objetivo ya no es Hamas, sino que el objetivo de su invasión en Gaza es hacerse de esos territorios, instalarse en ellos y expulsar o destruir al pueblo palestino.
Frente a estos graves hechos, la comunidad internacional vuelve a tomar palco y no sólo mantiene un silencio cómplice, sino que continúa con su apoyo irrestricto a la política genocida de Israel. Bajo el liderazgo de Estados Unidos y con la complicidad europea, el genocidio sigue con fuerza. Es increíble que el liderazgo europeo, que por décadas ha hecho del discurso de derechos humanos su valuarte, esté dispuesto a perder toda autoridad moral al embarcarse en un genocidio a vistas de la humanidad.
Son estos los gestos que refuerzan la idea de que no estamos sólo ante un momento de regresión autoritaria, sino que vivimos un complejo escenario de restauración conservadora donde la institucionalidad internacional en materia de derechos humanos está amenazada en sus bases más profundas.
A qué estar atentos este mes
En este conexto, desde la Universidad de Chile queremos hacer una humilde contribución a fortalecer los espacios de resistencia frente a los negacionismos y autoritarismos. Así, el miércoles 21 de mayo estaremos presentando mi libro “Derecho Internacional de los Derechos humanos. Curso avanzado”, publicación que cuenta con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer (Programa Estado de Derecho América Latina) y que recoge 20 años de experiencia en formación sobre derechos humanos en la Universdiad de Chile.
El 21 de mayo a las 18:00 hrs estaré dictando una MasterKlas con los contenidos básico del libro que estará en libre acceso desde ese día en la web de la KAS. Quedan a todos y todas cordialmente invitados. La inscripción se puede realizar AQUÍ
