Italia simplifica la obtención de ciudadanía para descendientes con apellidos italianos reconocidos
El proceso de obtención de la ciudadanía italiana ha sido simplificado, especialmente para aquellos que pueden rastrear su linaje a través de apellidos determinados, reconocidos por el Estado italiano. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia ha señalado que la ciudadanía por iure sanguinis permite a los descendientes acceder a la nacionalidad sin límite de generaciones, siempre y cuando se pueda comprobar el vínculo.
Para personas que portan apellidos como Ricci, De Giovanni, Bianchi o Esposito, el trámite suele fluir con más facilidad, dado que existe más documentación y trazabilidad en los registros históricos. Este enfoque tiene como objetivo fortalecer los lazos con la diáspora italiana, que se calcula en más de 80 millones de individuos globalmente. Tomando como ejemplo a Colombia, se estima que alrededor de 2 millones de personas tienen algún grado de ascendencia italiana, según información del Archivo General de la Nación. Apellidos como Fiore, Rizzo, Bianchini o Natale se encuentran con frecuencia en ciudades importantes como Bogotá, Medellín y Cali.
Es importante aclarar que la «prioridad por apellido» no otorga un beneficio directo, pero representa una ventaja significativa, dado que muchos de ellos provienen de regiones del sur de Italia, como Calabria o Sicilia, de donde emigraron numerosas familias entre los siglos XIX y XX. La abundante documentación disponible en los archivos facilita la elaboración de expedientes sólidos, evitando reconstrucciones complejas.
¿Cómo iniciar el proceso para obtener la ciudadanía italiana?
Para emprender este proceso, los interesados deben reunir actas de nacimiento, matrimonio y defunción que tracen su línea ascendente hasta el antepasado italiano. Estos documentos requieren legalización y apostillado, luego de lo cual se debe acceder al sitio del consulado italiano y solicitar un turno para presentar el expediente. El tiempo de espera para completar el trámite puede variar entre 12 y 36 meses, dependiendo de la ciudad y la carga de trabajo en el consulado.
Un aspecto relevante es la distinción entre las líneas de ascendencia paterna y materna; por vía paterna no existen restricciones temporales, mientras que por la materna solo se concede la ciudadanía si el hijo nace después del 1 de enero de 1948. Además, las mujeres extranjeras que se casaron con ciudadanos italianos antes de abril de 1983 adquieren automáticamente la ciudadanía.
Según el portal Forebears.io, nombres italianos como Rizzo y Ricci aparecen entre los más prevalentes en Suramérica.
Optar por la ciudadanía italiana no se limita a un tema identitario, ya que también conlleva acceso al sistema educativo y de salud en Europa, libertad de movimiento en los 27 países de la Unión Europea y la posibilidad de conseguir empleo sin visa. Para muchos solicitantes, representa una oportunidad para tener una nueva vida alejada de las habituales restricciones migratorias.
Italia no está «regalando» pasaportes, pero sí está ofreciendo reconocimiento de derechos a aquellos que puedan demostrar su herencia. Portar uno de estos apellidos podría ser el inicio de un trayecto lleno de esperanzas y oportunidades hacia la obtención de la ciudadanía europea, siempre que se acepte comenzar este camino con la debida paciencia y la documentación necesaria.
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