Triste imagen la que ha sucedido en el
City Ground tras el empate del
Nottigham Forest contra el
Leicester (2-2). El dueño del club,
Evangelos Marinakis, también propietario del
Olympiakos, bajó al terreno de juego tras el pitido final para recriminar al técnico
Nuno Espirito Santo por no haber ganado.
Seguir leyendo...