Desde que en 2003, hace ya más de dos décadas, Michael Jordan se retiró por tercera y definitiva vez de las canchas de baloncesto, su faceta de empresario ha multiplicado exponencialmente la fortuna que amasó como jugador en la NBA. Jordan, de 62 años, nunca ha ejercido de comentarista fijo del deporte que le convirtió en mito, aunque las principales cadenas americanas hubieran pagado una fortuna por tenerle en nómina. Sí lo hicieron Shaquille O'Neal y Charles Barkley, por citar dos estrellas que han mantenido su popularidad después de retirados gracias a sus apariciones regulares en Televisión.
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