Gaza al borde del colapso: ofensiva final, desplazamientos masivos y catástrofe humanitaria
El pasado 5 de mayo, el gobierno de Israel anunció una nueva ofensiva militar sobre la Franja de Gaza, con el objetivo declarado de “conquistar” el enclave palestino y eliminar completamente a Hamás, el grupo que controla el territorio. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) entrarán “con toda su fuerza” como parte de la fase final de la operación.
Según Netanyahu, la ofensiva no contempla un alto al fuego definitivo, aunque sí pausas temporales solo con el fin de facilitar la liberación de los rehenes. “Eliminar a Hamás y liberar a todos nuestros rehenes van de la mano”, afirmó el mandatario. En paralelo, el ejército israelí ha movilizado a decenas de miles de reservistas y advirtió que “la mayoría” de los habitantes de Gaza deberá desplazarse internamente.
Más aún, el gobierno israelí explora la reubicación de parte de la población gazatí en terceros países, en una iniciativa que Netanyahu justificó asegurando que “más del 50% se iría si se le diera la opción”. Esta declaración, sumada a los ataques continuos y al colapso de la infraestructura, ha encendido las alertas en la comunidad internacional.
En la Asamblea General de las Naciones Unidas el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, muestra un mapa del “Nuevo Medio Oriente” donde se ve a Israel con parte del territorio palestino anexado.
Mientras, la ofensiva avanza sin tregua. En las últimas 48 horas, al menos 70 personas han muerto en Gaza a causa de bombardeos israelíes. Los ataques más letales se registraron en Yabalia, donde murieron 50 palestinos, entre ellos 22 menores de edad y 15 mujeres, según el Hospital Indonesio de Beit Lahia. El Ministerio de Sanidad de Gaza reporta que desde el inicio de la guerra han muerto más de 52 mil personas, la mayoría mujeres y niños, y que cerca de 120 mil han resultado heridas.
Uno de los ataques más polémicos fue el bombardeo del Hospital Europeo de Jan Yunis, que dejó 16 muertos y más de 70 heridos. El objetivo, según fuentes israelíes, era Mohamed Sinwar, hermano del líder de Hamás, Yahya Sinwar, pero Hamás negó que hubiese dirigentes presentes. Otros bombardeos también dejaron víctimas en zonas de refugio como Mawasi y Al Fukhari, incluyendo niños y familias enteras.
La situación para los periodistas en el terreno es igual de alarmante. Con la muerte reciente del reportero gráfico Hassan Islayeh, ya suman al menos 215 trabajadores de prensa fallecidos en Gaza desde octubre de 2023.
Niños de Gaza buscan el escaso alimento que hay en el enclave palestino. Foto: @UNRWA
Crisis humanitaria: Gaza sin agua, comida ni futuro
Más allá de los bombardeos, la situación humanitaria en Gaza ha alcanzado niveles críticos. La Autoridad del Agua palestina denunció que el 85% de las instalaciones de agua y saneamiento han sido destruidas, reduciendo el consumo per cápita a entre tres y cinco litros diarios, una cifra muy por debajo del mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El relator especial de la ONU sobre derechos humanos al agua y saneamiento, Pedro Agudo, advirtió que el 70% de la infraestructura hídrica fue destruida, calificando la situación como una “bomba silenciosa pero mortal”.
El comisario general de UNRWA, Philippe Lazzarini, fue aún más tajante: “Podemos esperar que en las próximas semanas, si no llega ayuda, la gente no morirá por los bombardeos, sino por la falta de alimentos. Esto es utilizar la ayuda humanitaria como arma”.
Foto: ONU/Shareef Sarhan.
La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) —mecanismo que mide la gravedad de crisis alimentarias— confirmó que el 100% de la población gazatí, más de dos millones de personas, se encuentra en situación de inseguridad alimentaria grave. Además, 470 mil personas (22% de la población) están ya en “Fase 5: Catástrofe”, lo que implica desnutrición aguda extrema y riesgo de muerte inminente. Se estima que 71 mil niños y más de 17 mil madres necesitan tratamiento urgente.
Todo esto sucede mientras miles de toneladas de alimentos, medicinas y suministros humanitarios siguen varadas en Egipto, a escasos kilómetros de la Franja, debido a los bloqueos impuestos por Israel.
Un destino incierto
A pocas horas del 15 de mayo, fecha límite impuesta por el gobierno israelí para lograr un alto al fuego, la violencia se intensifica, los esfuerzos diplomáticos están estancados y las perspectivas para la población palestina son cada vez más sombrías.
Gaza se ha convertido en un verdadero infierno desde octubre del 2023, las imágenes que día a día nos llegan desde el enclave palestino reflejan el nivel de destrucción, pero también de desprecio por la vida humana que lejos de terminar, todo apunta a que nos adentramos, de hecho, al peor momento desde el inicio de la ofensiva israelí. Si no son las bombas o las ráfagas de disparos de las fuerzas israelíes, es el hambre, la sed y/o la enfermedad la que está terminando de aniquilar a los gazatíes.
En medio de esta crisis sin precedentes, el mundo asiste a una catástrofe humanitaria de proporciones históricas, mientras la ofensiva israelí continúa con una fuerza devastadora y el futuro de más de dos millones de civiles en Gaza permanece en absoluta incertidumbre.
