6-0 y 6-1 en 64 minutos. Una masacre. Histórica porque no era ni una ronda de adorno ni una pachanga entre jugadores anónimos sin trascendencia. Al contrario, un escenario imponente como el Campo Centrale del Foro Itálico, lleno con 10.500 espectadores, acogiendo a dos figuras internacionales en una eliminatoria de postín como unos cuartos de final de todo un torneo Masters 1000 ATP, una plaza tan histórica como Roma.
Seguir leyendo...