Con la llegada del buen tiempo, Barcelona se convierte en el escenario perfecto para disfrutar de planes al aire libre, y pocos lugares ofrecen una experiencia tan especial como
La Caseta del Migdia. Ubicado en la cima de Montjuïc,
este pequeño refugio es un chiringuito con encanto, ideal para relajarse mientras se contempla el mar y la ciudad desde un mirador privilegiado.
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