«Somos nosotros, Sevilla somos nosotros». El sevillismo al completo no puede estar equivocado. Es imposible. Cuando un grupo humano de estas dimensiones toma un camino al completo, con determinación y sin fisuras, es evidente que su reivindicación tiene un peso tremendo, gigantesco o descomunal. La afición está en pie de guerra. Cansada y harta. Pero sin miedo ni lloriqueos. De pie y dispuesta a plantar batalla con su voz como escudo y sus gritos como bandera. Lo que en su momento fue pavor a un posible descenso se ha transformado en una fuerza descomunal para denunciar una situación a todas luces insostenible. Los motivos para agarrarse a la silla son conocidos de sobra; las motivaciones, también. Las consecuencias de estos...
Ver Más