Ese equipo que venía arrasando después de ganarle con autoridad a
Boca, ese equipo que luego del
Superclásico había ganado otros cuatro partidos con 16 goles a favor, ese equipo que cada vez se parecía más a una construcción típica de un técnico como
Marcelo Gallardo, ese River que metía miedo de repente se apagó en el mismísimo estadio Monumental.
Seguir leyendo...