El
Manchester United cerró una de las peores temporadas de su historia con la derrota en la final de la
Europa League en
Bilbao contra el Tottenham (1-0) en un partido que no pasará a los anales de la historia. El duelo en
San Mamés se presentaba para los
Diablos Rojos como una oportunidad de redención para enmendar un curso lamentable a todos los niveles en la Premier League (marcha en la decimosexta plaza a falta de una jornada) y para meterse en la
Liga de Campeones.
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