A tenor por lo que está sucediendo en el panorama político, uno cree haber vuelto al escándalo diario. Pero hay otra perversión, no corrupción, que a simple vista no se ve. En el entramado de la administración pública, muchas veces el foco se posa sobre las figuras visibles. Sin embargo, en la penumbra del poder, donde la responsabilidad se diluye entre estructuras burocráticas, se esconden otros actores cuya influencia es profunda, pero silenciosa: los segundos cargos, los asesores de confianza, los responsables intermedios. Son ellos quienes, sin necesidad de rendir cuentas públicamente, pueden moldear decisiones que afectan vidas, presupuestos, carreras políticas e incluso el rumbo de una administración .El problema no está en el cargo en sí, sino en cómo...
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