Pocos futbolistas generan unanimidad en torno a su figura como lo hace
Heung-Min Son. Cuesta mucho encontrar a alguien al que el surcoreano no le despierte simpatía. Quizá sea por la sonrisa que siempre hay en su rostro o puede que por el hecho de que el buen aficionado al fútbol es consciente de que su talento bien merecía haber tenido una carrera más prolífica en cuanto a títulos que la protagonizada hasta la fecha. Fue este miércoles cuando, siendo el capitán y por ende el encargado de levantar el trofeo de la
Europa League hacia el cielo de
San Mamés, quedó inaugurado su palmarés en cuanto a títulos a nivel colectivo se refiere. A sus 32 años. Y, como no podía ser de otra manera,
Heung-Min Son fue uno de los grandes protagonistas en zona mixta después de que el
Tottenham derrotase al
Manchester United en el estadio bilbaíno.
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