Le comentaba a alguien ayer que Jeff Bezos estuvo de marcha por Madrid celebrando su despedida de soltero. ¿Y, dónde?, me preguntó. Le dije que en Gunila, Ten con ten, el Four Seasons y ese garito nuevo, Blondie Club, de la calle Lagasca. Ay qué pena. Lo llego a saber y hubiera ido, me contestó. ¿Qué pena? Entonces, comprendí que la persona con la que hablaba, en su cabeza, se hubiera plantado en alguno de esos sitios para ver a una de las tres personas más ricas del mundo, y no sé, ¿pedirle dinero ? ¿arrimarse a él como una lapa para intentar ligárselo? Me costaba entender ese primer impulso que había tenido al conocer la noticia. Como si eso...
Ver Más