Encajonados entre barracas, hogueras y coches aparcados. Así se sienten vecinos de la céntrica calle General Lacy cada mes de junio. Acostumbrados desde hace décadas a convivir con la cara «b» de la Fiesta (ruido, calles cortadas, suciedad), ahora alzan la voz por lo que consideran una amenaza contra su integridad. «Tenemos una sensación de peligro porque la calle se ha convertido en una ratonera», asegura Juan Luis Fons, uno de los propietarios que han decidido dar un paso adelante para denunciar la situación a la que se exponen en los días grandes.