Lo único que quedó claro del anuncio del ministro Caputo sobre el nuevo blanqueo es que el Gobierno está desesperado con quedarse con los dólares guardados en el colchón y que están dispuestos a ignorar por completo de dónde provienen. Para eso eliminan o aflojan todos los controles, aunque hasta ahora no se sabe cómo impedirán que los delincuentes o evasores sean investigados en el futuro.