Shai Gilgeous-Alexander ahondó la crisis que atraviesa el baloncesto estadounidense con el séptimo MVP consecutivo que cae en manos de un jugador nacido fuera de los Estados Unidos. El jugador de los
Oklahoma City Thunder, inmerso en las Finales de Conferencia Oeste ante los Minnesota Timberwolves, ha completado su mejor campaña a nivel individual y colectivo que le ha otorgado el máximo galardón que puede obtener un jugador.
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