En el Museo de Aguas de Alicante, junto a los Pozos de Garrigós, cobra vida una historia que muchos pisan sin ver. Desde hace unos días, los visitantes que acuden a este espacio se encuentran con algo más al descubrir siete ninots que evocan una Alicante que fue fenicia, que soñó con Atenea y bailó con Medusa, y que aún hoy conserva en sus ruinas un eco de aquel Akra Leuka.