El Ayuntamiento de Madrid establece horarios concretos para llevar a los perros sueltos, prohíbe su acceso a zonas infantiles y contempla sanciones de hasta 3.000 euros por incumplimientos. Por ejemplo, por no recoger excrementos, por soltarlo fuera del horario permitido o por el hecho de que el perro se escape por la falta de vigilancia del propietario