El Sevilla protagonizó una triste despedida de una nueva temporada, la tercera, en la que ha jugado con fuego. El equipo que termina entrenando Caparrós llegó a ser un pelele en la fiesta del Villarreal, que celebraba su clasificación para la Champions, homenajeaba a Raúl Albiol o a Álex Baena en su posible último partido de amarilo y lo hacía con una goleada a un adversario que hace poco se paseaba con orgullo en esa competición y se dedicaba a ganar Europa Leagues.
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