Incluso en las biografías más aburridas y anodinas hay un momento en que cualquier persona sufre la presión de un superior, o de una persona con poder e influencia, que le insta a mirar hacia otro lado o poner la firma en un documento en el que se comete una injusticia. O puede que, por ideología o partidismo sectario, se haga algo semejante. En cualquier biografía. Y hay que comprender las circunstancias que rodean esa decisión –desde el agobio económico hasta el intercambio de un favor semejante, cuyo beneficiario va a ser un hijo necesitado de protección– para acercarnos no a la justificación, sino a la observación de la especie humana, donde los héroes, o los dignos 365 días al...
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