Acaba
una temporada para el Barcelona que ha estado muy por encima de los que todos esperábamos. Ni los más entendidos o los más optimistas lo intuían.
El equipo de Flick ha rozado la excelencia, con tres títulos, y ha faltado muy poco para que fuese una temporada redonda. O más bien
sobraron un par de minutos en Milán. De otro modo, ahora estaríamos velando armas para
la final de Múnich. Toca recuperarse para una nueva campaña que será difícil.
‘Show must go on’. El espectáculo debe continuar.
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