La felicidad invade al culé, alegre y satisfecho de ver a su
Barça coronar otro título de
Liga y sumarlo a la
Copa del Rey y la
Supercopa. Pero, además, el gustazo de vanagloriarse de haber vencido siempre al gran rival, y regodearse con la crisis que vive el equipo blanco, que ha tenido que poner punto final a la dirección de
Carlo Ancelotti, poner en duda el papel de
Kylian Mbappé y de
Vinicius y hasta de
Jude Bellingham, que al principio parecía un caballero inglés y posteriormente adoptó la chulería blanca.
Seguir leyendo...