Desapareció a los 6 años esperando el autobús en Nueva York y 38 años después se conoció la verdad: la historia de Etan Patz
La desaparición de Etan Patz en 1979 se convirtió en un caso emblemático que sacudió a Nueva York, y movilizó a todo Estados Unidos. A sus seis años, Etan salió una mañana de mayo rumbo a la parada del autobús escolar, de donde nunca más volvió. Su rostro pronto se convirtió en un símbolo nacional y apareció impreso en cartones de leche y en múltiples medios, generando una ola de solidaridad y desesperación.
Durante décadas, la familia Patz vivió con la incertidumbre, mientras la Policía investigaba sin éxito. Fue recién 38 años después, con la confesión de Pedro Hernández, que se pudo cerrar este capítulo, aunque la ausencia del cuerpo de Etan mantuvo la tristeza intacta. Este caso no solo sensibilizó a la sociedad estadounidense, sino que impulsó reformas legales y una mayor protección para los niños desaparecidos.
La desaparición que conmovió a Nueva York y a Estados Unidos
La mañana del 25 de mayo de 1979 amaneció nublada y con lluvias intermitentes en el barrio Soho, en Nueva York. Ese día, Etan Patz recibió permiso para caminar solo los 200 metros que separaban su casa de la parada del autobús escolar. Este paseo sería para Etan su último viaje. Vestido con un vaquero azul, una chaqueta y su gorra de piloto, salió con una mochila y un dólar en el bolsillo para comprar un refresco.
Su madre lo vio partir desde la puerta, sin imaginar que sería la última vez que lo vería con vida. Al no llegar a la escuela, los padres denunciaron la desaparición y se inició una búsqueda frenética. El rostro de Etan apareció en carteles, medios impresos y digitales, y por primera vez en Estados Unidos, en cajas de leche, con el objetivo de aumentar la difusión y la colaboración ciudadana.
Este caso puso en evidencia la vulnerabilidad de los niños y la importancia de medidas preventivas. Sin embargo, la investigación se enfrentó a numerosas dificultades, desde la falta de pruebas hasta la sospecha sobre personas cercanas a la familia. El principal sospechoso durante años fue José Antonio Ramos, aunque nunca se logró una condena vinculada directamente con la desaparición de Etan.
La verdad detrás la desaparición de Etan Patz tras casi cuatro décadas
En 2012, una llamada anónima cambió el rumbo de la investigación. Pedro Hernández, un hombre con antecedentes psiquiátricos, confesó haber secuestrado y asesinado al niño en el sótano donde trabajaba, cerca de la parada del autobús. Aseguró que engañó a Etan con la promesa de un refresco, luego lo llevó al sótano y lo mató, desechando después el cuerpo.
A pesar de su confesión, la defensa alegó que Hernández sufría trastornos mentales y cuestionó la validez de sus declaraciones. El primer juicio en 2015 no fue concluyente, pero en 2017 se dictó una condena definitiva: cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional tras 25 años. Este fallo cerró un caso que mantuvo en vilo a Nueva York durante casi 40 años y evidenció la importancia de las investigaciones más profundas.
La familia Patz, que durante años fue el rostro de la lucha por la protección de los niños desaparecidos, impulsó cambios significativos en leyes y procedimientos. El Día Nacional de los Niños Desaparecidos, instaurado en honor a Etan, refleja el impacto de esta tragedia. Entre las medidas adoptadas se encuentran las llamadas automáticas a los hogares cuando un menor no llega a clases y el uso de tecnología para rastrear casos similares.
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