Cuando Camarasa abrió se lo advertí al padre: lo mejor es pactar un incendio y cobrar el seguro. La familia se enfadó, recibí amenazas, algunas complicadas, y el hijo Marc, nieto del fundador, insistió en un modelo que ya se veía que iba de cabeza al fracaso. Sé por experiencia, y una experiencia que también fue traumática, que el talento no se hereda, y que las empresas hay que profesionalizarlas o venderlas. Que en una familia haya un buen empresario no significa que tenga que haber dos. La sangre no es relevante en este asunto. No sé si decir «por desgracia», pero en cualquier caso no lo es. Y que una empresa haya tenido un sentido, una visión y un...
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