La Costa Brava no se limita a sus destinos más conocidos.
Cadaqués, con su encanto bohemio, es uno de los pueblos más visitados cada verano, pero su popularidad también conlleva saturación de playas y calles. A menos de dos horas de Barcelona, sin embargo, se esconde una joya mucho menos transitada que ofrece una experiencia igual de mágica sin las aglomeraciones.
Seguir leyendo...