Michi Panero es una forma de ser, una actitud, un modo de vida. Pero además fue una persona que hizo verbo al sujeto, un madrileño de la calle Ibiza, 35 que vivió como quiso haciendo lo que le dio la gana. Y con eso fue bastante para hacer de su vida un mito y de su nada, un todo. Porque Michi fue sobre todo un vago. Pero uno genial. Alguien a quien las normas aterraban tanto como la constancia, pero mucho menos que las ganas de estirar los márgenes entre el humo, la risa, la pena y el vodka. Michi tenía el ingenio y la honestidad del fracaso, la pretensión cerca de los talones de los pies y un natural...
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