De media chilena, en el minuto 86, con un auténtico golazo,
Alioski provocó la enésima frustración de Bélgica, siempre al filo de la caída en su visita a Macedonia del Norte, superviviente hasta entonces por aspectos imprevisibles o increíbles del fútbol, como el gol que falló una hora antes el mismo
Alioski al poste y dentro de un laberinto del que aún no encuentra la salida.
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