En Argentina, se calcula que los trabajadores de reparto a domicilio mediante plataformas digitales rondan entre los 80 mil y 160 mil. Esta actividad atrae a un espectro cada vez más amplio de jóvenes trabajadores. Las empresas no poseen activos físicos, conectan oferta y demanda mediante infraestructura digital y externalizan los costos laborales y operativos. A más de una década de la llegada de las primeras plataformas, sigue sin haber un marco regulatorio que proteja derechos laborales básicos.