Este domingo
Carlos Alcaraz y
Janik Sinner protagonizaron la final más larga de la historia de Roland Garros. Un total de 5 horas y 29 minutos que ya forma parte de los libros del tenis y del deporte español. A una media de
más de una hora por cada set, el murciano y el italiano ofrecieron una auténtica batalla en la pista central de París. Un partido maratoniano que puso a prueba la condición física de ambos tenistas.
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