Día I después de Morante. Madrid le debía a Morante una puerta grande y Morante tenía «la espinita» de salir por la calle de Alcalá. No podía ser que un torero único no tuviera su salida a hombros en Las Ventas. El 8 de junio, domingo ya histórico , eso cambió. Una masa de gente -con cientos de jóvenes-, como pocas veces se ha visto, saltó al ruedo para sacar al genio en volandas. Pero no hasta la furgoneta: el objetivo era el hotel Wellington. «Me ha dicho mi madre que la Virgen del Rocío iba más recta que yo», dice el maestro entre risas al recordarlo. «Unos tiran de un lado, otros de otro... Pero es una alegría estar...
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