El veto del Gobierno a la tecnología militar israelí está obligando a revisar todos los programas en marcha y futuros y a buscar alternativas, lo que inevitablemente supondrá aumento de costes, retrasos y rescisiones de contratos. Pese a todo, el Ministerio de Defensa sostiene que «no está en riesgo» ningún programa y las Fuerzas Armadas tienen garantizada la adquisición de las capacidades que necesitan. Uno de los afectados fue conocido la pasada semana: el contrato para la adquisición de misiles contracarro Spike LR2 , para el que se ha iniciado la revocación del contrato y se trabaja ya en la búsqueda de una alternativa. Pero también hay otros grandes programas afectados, como el lanzacohetes Silam o nuevas radios tácticas para el Ejército de Tierra. Todo esto deriva de un plan de desconexión de la tecnología israelí puesto en marcha desde el Departamento dirigido por Margarita Robles tras la decisión del Gobierno de no comprar ni vender armas a Israel, tomada tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior ofensiva militar sobre Gaza. La secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, ha explicado este martes en un desayuno informativo organizado por Executive Forum que todo se enmarca dentro de un plan de apuesta por la soberanía estratégica española, lo que supone tener garantizado el suministro sin que este dependa de conflictos bélicos o «motivos humanitarios». Con ello, ha repetido que «España no compra ni vende armas a Israel» pero ha reconocido que sí tiene en algunos casos «dependencia tecnológica» del país. «Para tener autonomía estratégica queremos llegar al objetivo cero de dependencia de Israel», ha explicado. Sin embargo, se ha apresurado a sostener que «no está en riesgo» ningún programa necesario para las Fuerzas Armadas porque la previsión es sustituir la tecnología israelí por capacidades españolas, europeas o de otros países. Y ha aprovechado para dar la vuelta a la situación y presentarla como «una oportunidad» para la industria de defensa española, con la que ha revelado que Defensa ya está hablando «para ver las soluciones más eficientes» que proponen. «Esto también es una oportunidad para nuestra industria», ha reiterado. En los Ejércitos y la Armada existe sin embargo el temor de los retrasos que esto puede supone, además de malestar en la industria por por la parálisis de programas que ya están en marcha, como el de las radios tácticas . Este programa, por ejemplo, estaba previsto mediante un modelo cuyos componentes los fabrica Elbit, que es una empresa israelí, que después son montados por la española Aicox, para que después Telefónica las adquiriera para su venta final.