En la estación de metro de Pankstrasse de Berlín, detrás de una puerta oculta, sigue en pie un laberinto de habitaciones subterráneas con gruesos muros de hormigón construido a finales de los años 70, en plena Guerra Fría. Más de 3.000 personas encontrarían protección allí durante meses en caso de un ataque nuclear. Se planeó un número a todas luces insuficiente de baños, eso es cierto, pero la fortaleza de la estructura garantizaría la supervivencia . Hasta el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022, estos subterráneos no eran más que una de las atracciones para turistas de la asociación 'Inframundos de Berlín', pero hoy en día vuelven a considerarse espacios públicos muy valiosos. Los servicios de inteligencia...
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