Siempre se ha considerado el acceso a la carrera judicial como un síntoma de excelencia, de mérito y capacidad para ello donde no existían dudas de que quien accedía a dicho cuerpo judicial se le presumía una disciplina de esfuerzo, de trabajo, de compromiso y también de vocación. Sin embargo, en una sociedad donde viene imperando la mediocridad y donde el valor del esfuerzo y sacrificio está sobrevalorado, el Gobierno nos presenta la llamada «Ley Bolaños» como una reforma imprescindible para modernizar la carrera judicial y fiscal, que más que un avance social, va a suponer un «serio retroceso» del Estado de Derecho. En un país que atraviesa una crisis no solo social o política, sino profundamente moral, la llamada...
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