Tras años de negociaciones complejas y multilaterales, el acuerdo político alcanzado sobre Gibraltar sienta las bases del tratado que definirá su relación tras el Brexit. Supone avances sustanciales en movilidad, cooperación y relaciones económicas. Pero se han quedado fuera del texto dos temas altamente sensibles: la soberanía y de las aguas territoriales que rodean el Peñón. El primero ha quedado expresamente fuera del tratado. Ni España ni Reino Unido modificarán sus posiciones y ambas las «preservan» sin ceder terreno. Con el segundo asunto ocurre lo mismo porque es fuente habitual de fricciones entre España y el Reino Unido. Mientras Londres y Gibraltar reclaman un mar territorial de tres millas náuticas, Madrid considera que el Tratado de Utrecht no cedió ningún...
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