La decisión autonómica de pedir a las familias que elijan si sus hijos tienen que estudiar mayoritariamente en castellano o en valenciano ha vuelto a provocar quejas. La reorganización de las aulas tras la consulta de la lengua impulsada por la Conselleria de Educación se está convirtiendo en una odisea para los profesores, mientras que en el caso de la escolarización, la elección entre un idioma u otro también ha generado problemas para algunos padres.