Después de una temporada en blanco, el
Manchester City está cambiando cosas. Ha fichado ya a cuatro jugadores, ha dicho adiós a
Lillo, llegará el que fuera el segundo de
Klopp en Liverpool, se le ha ido el amortizado
De Bruyne y, por ahora, se ha apartado al díscolo
Grealish. Todo ello son prácticas habituales en el fútbol, nombres que vienen y van. Lo menos usual es lo que ha anunciado
Pep Guardiola. Él ha intervenido directamente en quiénes van a ser los cuatro capitanes del equipo. A los portugueses
Bernardo Silva y
Rúben Dias,
Guardiola ha decidido que se sumen
Rodri y
Haaland, para suplir a dos que ya no están como
Walker y
De Bruyne.
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