Cierre del estrecho de Ormuz: el as que afecta de Chancay a Shangai y haría que el mundo le de la espalda a Irán
La madrugada fue agitada en Medio Oriente, pero el remezón se siente en todos los rincones del planeta. Estados Unidos ingresó oficialmente a la guerra entre Israel e Irán. Lo hizo a lo grande, como acostumbra: bombardeando las instalaciones nucleares más estratégicas del régimen iraní.
Donald Trump se encargó del anuncio. Dijo que se trató de un “éxito militar espectacular”. Las imágenes no han sido difundidas, pero en su mensaje desde la Casa Blanca aseguró que las plantas de Fordow, Natanz e Isfahán fueron “completa y totalmente destruidas”.
PUEDES VER: Rusia acusa a Estados Unidos de violar el derecho internacional al bombardear Irán y pide frenar la escalada
Del otro lado, Irán respondió con dos mensajes claros: no detendrán su programa nuclear… y están evaluando cerrar el estrecho de Ormuz.
Ormuz: el cuello de botella del petróleo mundial
Ormuz es un canal marítimo angosto entre Irán y Omán, y por ahí pasa alrededor del 20% del petróleo global. Una cifra que lo convierte en el punto más sensible del mercado energético internacional. Si se bloquea, aunque sea de forma parcial, el precio del barril de petróleo puede escalar con fuerza. Y cuando eso ocurre, todos pagamos la factura, empezando por los países que no producen ni refinan lo suficiente. Como Perú.
“La movida más grave sería el cierre de Ormuz. Y ya se está ventilando en el Parlamento iraní”, explica el politólogo Francesco Tucci, en diálogo con La República. “Hubo manifestaciones oficiales en Teherán, transmitidas en vivo, en las que incluso participó el presidente iraní. La narrativa es clara: van a responder. Y un cierre de Ormuz puede ser su carta más fuerte”.
Aunque el ataque fue realizado con bombarderos B-2 desde Estados Unidos, el despliegue militar se preparó desde hace semanas. “Trump movió cisternas para abastecer aviones en vuelo y posicionó bombarderos estratégicos. Esto no fue improvisado”, aclara Tucci.
El también analista internacional Farid Kahhat aclara que, si bien el cierre total de Ormuz es una posibilidad, no es una decisión que Irán tomaría a la ligera.
“Por ese mismo estrecho pasa el petróleo que Irán le vende a China, su principal socio comercial. Además, un cierre lo pondría en línea de colisión con Arabia Saudita y otros países del Golfo, con los que ha tratado de mejorar relaciones”, apunta.
Aun así, recuerda que el petróleo subió 14% tras el primer ataque de Israel, sin que nadie tocara infraestructura petrolera. Y es que a veces el precio sube simplemente por previsión, pero si hay represalias el efecto puede ser duradero.
Como bien coincidió el presidente del BCR, Julio Velarde, el domingo 22 tras conferencia de prensa, tras la presentación del último Reporte de Inflación del país, “el mayor riesgo en corto plazo” porque el precio del petróleo podría subir, según estimó, un 50%.
Irán tiene también otras formas de responder. “Ya antes, los hutíes en Yemen —aliados de Irán— han atacado barcos mercantes en el mar Rojo. Eso podría retomarse. Y aunque no sea el estrecho de Ormuz, igual habría impacto en las rutas energéticas”, indica Kahhat.
¿Y Perú? Vulnerable por definición
“No somos autárquicos”, advierte Francesco Tucci. Perú necesita importar petróleo y combustibles refinados, y esa dependencia se vuelve un talón de Aquiles en contextos de crisis energética.
Pero hay un segundo problema, igual de estructural: casi todo el transporte en el país depende del diésel y la gasolina. “El transporte en Perú es sobre ruedas, punto”, recalca.
El impacto no se queda ahí. La economía peruana también está atada al petróleo por su dependencia del comercio exterior. Compramos insumos clave como harina, fertilizantes o bienes industriales a países que, si el crudo se encarece, trasladarán ese sobrecosto a sus exportaciones.
“Incluso si nosotros tenemos reservas, seguimos siendo vulnerables porque el mercado es global”, explica Tucci. "Hay una interdependencia: lo que le pase a un país productor, tarde o temprano nos afecta".
Por eso, si el precio del crudo sigue subiendo, la inflación —que venía retrocediendo— podría volver a presionar hacia arriba.
Otro efecto colateral es el gas.
“Es un bien sustituto del petróleo. Si sube el petróleo, sube el gas”, señala Kahhat. Y si importar crudo, gas y derivados cuesta más, se necesita más moneda dura. ¿Resultado? Sube la demanda de dólares.
“Un cierre total de Ormuz sí podría provocar una depreciación significativa del sol, pero no creo que haya un salto brusco sin una escalada más clara”, indica Kahhat.
Ataque de Estados Unidos a Irán: todo está interconectado
“La cadena de suministro global depende del petróleo. Y el 20% pasa por Ormuz”, insiste Tucci. “Cerrar esa vía sería cerrar una arteria económica del planeta. China también sería golpeada. Y si China tambalea, el mundo también”.
Y si el precio del crudo sube de forma sostenida, lo que vendrá es:
- Subida del precio del flete marítimo.
- Aumento de costos logísticos.
- Mayor inflación global.
- Recesión en las economías vulnerables.
¿Exageración? No lo parece. Kahhat recuerda que, aunque Estados Unidos afirma no buscar una guerra total, Israel ha prometido continuar con los ataques en territorio iraní.
Sin embargo, la amenaza de cerrar el estrecho de Ormuz parece más una carta sobre la mesa que una acción inminente. La decisión sería altamente riesgosa para Irán: China —su principal comprador de crudo— y otros aliados tibios podrían presionarlo, advierte Tucci.
"Es muy delicada la decisión porque, si lo hacen, te pueden ir encima todos. Todos los países te van encima", recalcó. "Eventualmente, también tus aliados tibios deberían negociar con China porque se vería afectada notablemente".
El costo económico y diplomático sería tan alto que cualquier represalia de ese tipo tomaría tiempo y cautela, antes de llevar el conflicto a una escala geopolítica mayor.
Por ahora, la guerra no ha terminado y todo depende de cómo decida responder Irán.
