Madrid y picardía son la misma cosa. Un sinónimo, un modo de vida, indisolubles, tal cual, llámenlo como quieran. No es casualidad, porque allí donde existe el éxito lo hace también la derrota; dónde se cumplen los sueños suceden también las peores pesadillas. Son los mismos escenarios y actores. Solo cambian quienes dirigen la comedia o la tragedia. No se puede aspirar a tener de lo bueno lo mejor sin que vaya en el mismo acuerdo lo peor de lo malo, lo luminoso y lo oscuro de nosotros mismos. Y aquí, guste o no, siempre se vino a jugar. Baldomera Larra Wetoret fue la tercera hija del matrimonio formado por Mariano José de Larra (1809-1837), escritor de nuestro romanticismo cotidiano,...
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