Un veredicto casi exprés. El jurado popular no ha necesitado ni 24 horas de encierro para concluir, por unanimidad, que Roger Serafín Rodríguez es culpable de un delito de asesinato por el crimen de Elisa Abruñedo. Con la autoría del crimen confirmada hasta por el propio acusado, la mirada estaba fijada en tres de las 14 preguntas del veredicto que cuestionaban al jurado sobre determinadas circunstancias del crimen. Tres cuestiones que marcaban la diferencia entre un delito de homicidio y uno de asesinato, que acarreará una condena mayor. Y el tribunal popular lo ha tenido claro. En la misma sala de vista de la Audiencia provincial de La Coruña en la que la semana pasada se celebró el juicio por la muerte de Elisa Abruñedo, Roger Serafín escuchaba impertérrito cómo el portavoz del tribunal del jurado leía un veredicto que le llevará a estar más de dos décadas entre rejas, aunque ahora será el magistrado-presidente el encargado de traducir a penas la resolución del jurado.