El
PSG amargó el adiós de
Luka Modric, una de las más grandes leyendas de la historia del
Real Madrid, con una exhibición de fútbol total en la que borró del mapa a su rival en una primera hora para el recuerdo. El equipo de Luis Enrique bordó el fútbol, especialmente en unos primeros 45 minutos en los que sometió a tortura a su rival a base de presión asfixiante y una calidad asociativa primorosa. El club blanco había apostado el todo por el todo por
Mundial tras una temporada lamentable, incorporando de una tacada a
Alonso, Huijsen y Trent y se va de vacaciones con la moral por los suelos y con varios jugadores en la diana de las críticas.
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