El
Real Madrid lo apostó todo al
Mundial de Clubes para intentar arreglar una muy mala temporada pero la debacle blanca en las semifinales contra un
PSG en estado de gracia (4-0) devolvió club blanco a la cruda realidad: el proyecto de Xabi Alonso está en pañales, la plantilla está descompensada, siguen primando las individualidades y los egos por encima del colectivo y faltan centrocampistas organizadores de primer nivel.
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