Antes de colarse en EE.UU. como ‘espalda mojada’ desde Canadá, a las bravas de la juventud ni veinteañera y destino la Historia del rock, Neil Young, que fue ilegal hasta 1970 (hola Vox), se llevó a los Squires, su banda primera, a Ontario a tocar en el Fourth Dimension Club, donde hubo epifanía: «Sabía que cuando tocaba así estaba como en otra dimensión. No sabía qué era. ¡Las notas me llegaban de manera inesperada! Me aventuraba por senderos nuevos sin miedo. Fue el comienzo de algo nuevo. Sabía que había algo que me salía de dentro, y no algo que hubiera aprendido. Era mi ser en estado puro», escribió en sus memorias ‘El sueño de un hippie’, de 2012. Sesenta...
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