Centro Cultural La Moneda celebra el Mes del Diseño con inédita exposición sobre los juegos de mesa en Chile
En 1938, Johan Huizinga publicó “Homo Ludens”, obra en la que sostuvo que la noción del homo sapiens resulta incompleta, pues no reconoce la función del juego en la creación de los lenguajes, las normas sociales, las artes o los rituales. En línea con esta premisa, el Centro Cultural La Moneda (CCLM) inauguró el 16 de octubre la exposición “Mesa compartida: el juego de mesa en Chile”, organizada junto con el Área de Diseño del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (MINCAP) en el marco de la celebración de los 15 años del Mes del Diseño en el país.
Curada por Juan Pablo Vergara, y con el apoyo de LudiChile, la muestra recorre más de ochenta años de historia y sitúa a los juegos de mesa como parte del patrimonio cultural nacional, en un contexto marcado por la hiper virtualidad en el que estas piezas resurgen como espacios analógicos de encuentro. A través de más de treinta objetos originales, revela cómo estos tableros, cartas y fichas han acompañado la vida cotidiana de distintas generaciones, reflejando además cambios sociales, políticos y culturales.
Las piezas provienen de colecciones particulares, en su mayoría de personas que han compartido sus archivos personales –también afiches y material audiovisual–, en sintonía con la vocación del CCLM de relevar patrimonios materiales e inmateriales y abrir sus espacios a la ciudadanía.
Desde las prácticas lúdicas ancestrales del pueblo mapuche –destacadas por su complejidad física y estratégica– hasta las formas populares que han adoptado algunos juegos infantiles y otros plasmados en rituales, se han estudiado estas dinámicas como parte de nuestra historia común. En este contexto, “Mesa compartida” retoma estos ejercicios para proponer una reflexión sobre el acto de jugar como una forma de encuentro, diálogo y pensamiento.
Regina Rodríguez, directora ejecutiva del CCLM, señaló que los juegos tienen una profunda relación con la cultura: “Si nos preguntamos por qué jugamos, la respuesta va más allá del entretenimiento. Jugar implica tomar decisiones, mostrar nuestra identidad y expresarnos mediante un lenguaje que, además, nos da placer. Esa dimensión lúdica, vivida en comunidad, nos recuerda que la cultura también tiene que ver con la participación”.
“En un mundo que parece hundirse en la incertidumbre, decir ‘volvamos a jugar’ es un contrarrelato: una invitación a reencontrarnos, a confiar nuevamente en los otros y a reconocernos en comunidad. Por eso abrir un espacio en el Centro Cultural La Moneda sobre el juego y para jugar es abrirnos al encuentro, a la esperanza, a la memoria compartida y a la construcción democrática de la cultura”, sumó Rodríguez.
A esta declaración se suma la del gestor cultural y curador de la muestra, quien sostuvo que estos objetos reflejan las transformaciones sociales, cambios en valores y tensiones de cada época. “Podemos observar que, en la última década, ha habido un desarrollo explosivo de juegos diseñados en nuestro país, probablemente como una necesidad de volver a lo análogo: a reunirnos, conversar y debatir, no solo en las casas, sino también como herramienta educativa en colegios y otros espacios de aprendizaje”, sentenció.
Juego de naipes.
En tanto, Trinidad Guzmán, encargada de Área de Diseño del MINCAP, indicó que los juegos de mesa en Chile, además de aportar al tejido de lazos sociales, han impulsado el diseño como práctica creativa y cultural. “Cada tablero, carta o ficha refleja procesos de innovación gráfica, material y editorial. Esta muestra evidencia cómo el diseño ha sido clave en la construcción de un patrimonio lúdico con identidad propia”, indicó.
La exposición se organiza en seis vitrinas de la Galería de Diseño del CCLM, que articulan un recorrido cronológico y temático. Las dos primeras reúnen clásicos que datan de 1950, como “el cacho” y “Gran Capital”. Luego, la sección “Jugar en silencio: adaptaciones y escapes (1970–2000)” aborda el papel del juego durante la dictadura y la transición democrática a través de tableros como “Ataque”, “Carrera del saber” y “MaravilloZoo”.
La muestra continúa con “Los inicios de los juegos hechos en Chile (2000–2010)“, destacando producciones locales, como las cartas “Mitos y Leyendas” y “Súbete al troncal”, y finaliza con las secciones “Consolidación (2010–2020)” y “Red y Expansión” (2020–2025), que exhiben títulos recientes como “Mi Tierra”, “Nebula” y “Whispering Woods”, junto con propuestas que han posicionado al país en el panorama internacional, como “Maze Escape”.
Con una museografía diseñada para configurar una experiencia lúdica, “Mesa compartida” no solo exhibe piezas, sino que también invita a los públicos a jugar en familia y entre amigos y amigas. LudiChile donó varios juegos de mesa que estarán disponibles en el Espacio Lector del CCLM, y durante el verano se realizará la “Jugatón”, una iniciativa que durante dos jornadas convocará a personas de todas las edades a compartir y a reconocerse a través de los juegos de mesa. Asimismo, la muestra se complementa con los talleres familiares, las actividades de mediación y las zonas de juego libre del CCLM, reforzando la idea de que participar en estas dinámicas también es hacer cultura.
*Foto de portada. Autor desconocido, ca. 1928 © Archivo Patrimonial Brügmann
