Las murallas medievales del castillo de Santa Bárbara se deshacen lentamente. Y en la ladera que baja hacia Santa Cruz, esta decadencia se hace visible con grietas abiertas, basura, maleza y caminos cerrados que ya no conducen ni a turistas ni a vecinos. Mientras el Ayuntamiento de Alicante acomete unas obras de emergencia en la ladera del monte Benacantil, ante un "peligro de desprendimiento", las viejas murallas permanecen fuera de cualquier proyecto de rehabilitación.