Resulta evidente que el presidente de la Junta de Andalucía es un hombre de su tiempo, aunque aún no estemos en condiciones de discernir si esta afirmación es un elogio o una crítica. En la cumbre de su personalísima escala de la turbiedad, José María García subía dos corcheas el tiple natural de su voz y clamaba: «El pavoroso affaire…». Ni problema ni lío ni caso ni escándalo: cuando alguien con poder protagonizaba un «affaire» y el maestro le colocaba delante el adjetivo «pavoroso», el tipo podía ir tentándose la ropa. Tal le ocurre con los cribados del cáncer de mama a Moreno Bonilla, quien trata de sepultar la indignación con un alud de cháchara, en consonancia con esta desgraciada...
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