El secreto del solomillo más tierno de Fray Ángel: el detalle que casi nadie cumple
El método del fraile que conquista internet
Fray Ángel ha logrado algo que pocos cocineros pueden presumir: unir la serenidad del convento con la pasión por la cocina casera. Sus vídeos, grabados entre las paredes de la hospedería franciscana, combinan recetas populares con reflexiones sobre la vida y el valor del trabajo bien hecho.
Lejos de los fogones de televisión o las cocinas de vanguardia, su propuesta se centra en rescatar el sabor auténtico de los platos tradicionales. Cada lunes comparte una nueva receta en su canal, que ya suma miles de seguidores, desde guisos hasta dulces conventuales.
Un clásico sevillano con alma monacal
En su receta del solomillo al whisky, Fray Ángel combina la técnica y el respeto por el producto con una visión casi espiritual del proceso de cocción. “El solomillo está a la altura de los riñones, es una carne noble y tierna. Si la castigamos con demasiado fuego, la estropeamos”, explica.
Su primera lección es sencilla: confitar los ajos en manteca de cerdo a fuego muy suave. Este paso, asegura, “da carácter sin amargor” y constituye el primer secreto del plato. Solo después se añaden los medallones de solomillo, que deben dorarse sin llegar a cocinarse del todo.
El toque del whisky, clave en la salsa
Cuando el ajo está en su punto, el fraile incorpora el whisky con precaución. “Hay que dejar que el licor hable con la grasa”, comenta mientras lo deja evaporar lentamente antes de añadir el caldo de pollo. El proceso, según explica, permite que el aroma del alcohol se funda con el resto de ingredientes sin resultar agresivo.
El resultado es una salsa untuosa, con matices dulces y ahumados, que se espesa ligeramente con una cucharada de maicena. “Solo entonces se devuelve la carne a la cazuela para que se empape bien”, añade.
El secreto final: cuatro minutos exactos
El punto de cocción es el momento decisivo. “Cuando empiece a hervir, cuatro o cinco minutos bastan. A lo mejor cinco son mucho”, advierte el fraile. Ese breve tiempo es, para él, la diferencia entre un solomillo jugoso y uno reseco.
El secreto no es otro que el control del fuego. “Hay que saber cuándo acercar, retirar, subir o bajar la llama. Esa es la sabiduría del guiso”, concluye con serenidad. Con esta filosofía, Fray Ángel enseña que cocinar es también un acto de contemplación.
Ingredientes y pasos del solomillo al whisky
- 1 kg de solomillo de cerdo en medallones
- 8 dientes de ajo con piel
- 50 g de manteca de cerdo
- 100 ml de whisky
- 250 ml de caldo de pollo
- 1 cucharada de maicena express
- 1 cucharadita de comino molido
- Sal al gusto
Elaboración paso a paso
- Paso 1: Confitar los ajos en manteca hasta que estén tiernos, sin dorarlos en exceso.
- Paso 2: Dorar los medallones brevemente por ambos lados.
- Paso 3: Añadir el whisky con cuidado y dejar que se evapore el alcohol.
- Paso 4: Incorporar el caldo y el comino, devolver la carne y cocinar solo cuatro minutos.
- Paso 5: Retirar, espesar la salsa con maicena y reincorporar la carne antes de servir.
Versión sin alcohol para niños
Fray Ángel advierte que el alcohol no se evapora por completo con una cocción tan breve. Por eso, propone alternativas sin licor, especialmente si el plato está destinado a niños o personas que evitan el alcohol.
Una opción es sustituir el whisky por un caldo concentrado de carne con un toque de zumo de manzana o uva blanca. También puede usarse una mezcla de vinagre de manzana con azúcar moreno, que aporta un equilibrio entre dulzor y acidez muy similar.
La filosofía del fuego
Más allá de la receta, el mensaje del fraile va más lejos: cocinar con calma y respeto. “No hay que tener prisa, el fuego enseña a esperar”, repite a menudo. En sus manos, un plato sencillo se convierte en una lección sobre el tiempo y la paciencia.
Su éxito en redes demuestra que, incluso en la era digital, la cocina tradicional sigue teniendo un espacio para emocionar, enseñar y reunir en torno a la mesa.
